Si hay un producto emblemático en el mundo del maquillaje, por el que no parece pasar el tiempo, ése es el Météorites de Guerlain. El cuidado con el que llega envasada esa lata llena de bolitas multicolores es equivalente al mimo con el que lo utilizan quienes se iluminan y colorean la piel gracias a estos coloretes esféricos. Ya se trate de una edición limitada o no, pocas expresiones de fascinación he podido ver en mi vida como las caras de aquellas a las que podía regalarles una de estas pequeñas latas de metal. ¡Les faltaba tiempo para buscar una brocha y empezar a probarlo! Ahora la firma francesa ha lanzado un vídeo que está a la altura de la magia que envuelve a estos mágicos 'meteoritos arcoíris'. A mí me ha encantado.
Corea del Sur es el país del mundo en el que más hombres usan cosméticos. Lo dicen las cifras de ventas y el increíble cambio social que ha experimentado el país asiático, en el que cuidarse la piel es sinónimo extendido de éxito en todos los campos, pero especialmente en el profesional y en el amoroso. Así, no es de extrañar que este narcisismo que ha 'invadido' las calles coreanas empiece también a abarcar otros campos como es el de la moda.
Sin embargo, en este sector, si hay algo que ha caracterizado a los ciudadanos del Lejano Oriente es la falta de iniciativa para crear ofertas propias. Es decir, por un lado tenemos el fenómeno de la copia (de hecho, cualquier experto en China te dirá que la copia no está llena de connotaciones negativas como en Europa, sino más bien como señal de admiración) y, por otro, el de aceptar sólo lo de fuera como lo mejor, de ahí el furor por firmas francesas. Poco a poco empiezan a aparecer marcas propias, normalmente de Japón, pero el germen está ahí.
Ayer descubrí con sorpresa la firma coreana de ropa interior Onore. Encaja perfectamente en esta línea de gustarse a sí mismos y a los demás en la que se ha embarcado el hombre surcoreano y, además, cuenta con un catálogo bastante bonito e interesante. Desconozco sus propiedades técnicas, pero sí que están pensados por y para personas asiáticas, es decir, talle ajustado y bajo, con un muestrario que sólo cubre de la talla S a la L. ¿Quién necesita la XL o aún más si el porcentaje de personas con ese tallaje es ínfimo en Corea?
Con un precio medio de 13,50 € al cambio (19.800 won), están realizados en algodón y Spandex, así como Tencel, tejidos artificiales que aseguran confortabilidad y elasticidad. Son modelos muy coloridos, en la línea de otras firmas internacionales de ropa interior, y entre sus ofertas se puede rizar el rizo del joven coreano actual: un pack de varios calzoncillos junto a tres cosméticos de regalo en el mismo pedido. ¿Le estarán indicando a Calvin Klein o Aussiebum el camino de su próxima campaña de márketing?